Barbosa es autor de obras como Cuestiones de Raza, Orientando al Pueblo y Post Umbra, entre otras.
Su vida y obras están resaltadas en libros tales como Un Hombre del Pueblo, José Celso Barbosa, de don Antonio S. Pedreira, y el ensayo de la autonomía por doña Pilar Barbosa de Rosario.
Las ediciones de muchas de estas obras ya se encuentran agotadas, por lo que no se encuentran disponibles para la presente generación de puertorriqueños, muy particularmente los jóvenes, que tanto pueden aprender de su lectura.
Todos estos logros, al igual que otros, forman parte de su legado, el cual está centrado en la búsqueda de la igualdad, de la estadidad.
La influencia de Barbosa se puede observar en las administraciones federales de su tiempo. Por ejemplo, en 1912, el entonces gobernador de Nueva Jersey, Woodrow Wilson, hizo campaña para la presidencia con la promesa de otorgarle a Puerto Rico la ciudadanía americana como preludio a la igualdad.
En el 2004, el reconocido historiador holandés y uno de los más prestigiosos expertos en el tema de la política en la cuenca del Mar Caribe, Gert Oostindie, publicó uno de los libros más detallados y concretos sobre la trayectoria política de las islas del Caribe. En ese escrito, titulado Descolonizando al Caribe: Políticas Holandesas en Comparación con la Prospectiva, su autor declara que el Acta Jones (firmada por Wilson) era una ley “Transicional hacia la admisión”.
Reconociendo al Padre de la Estadidad en Puerto RicoJosé Aponte Hernández Representante y expresidente de la Cámara de RepresentantesEL VOCERO 26/07/2023
Ser anexionista en 1868 no es lo mismo que ser estadista en 1968. Aquel de 1868 tenía el escollo de que Puerto Rico era posesión colonial de España por lo que para conseguir su meta debía separar a Puerto Rico de aquel país por los medios que tuviese a su alcance para, desde la soberanía y la independencia, completar su proyecto de anexión. Por eso el anexionismo era parte de un proyecto subversivo que apelaba a las armas lo mismo en Cuba que en Puerto Rico en 1868. El estadoísta del 1967 había pasado por un proceso de anexión producto de una guerra (1898), un tratado de paz (1899) y una conversión ciudadana (1917). Dadas esa condiciones, a nadie debería sorprender que los estadoístas imaginaran que la anexión conduciría de manera “natural” a la estadidad en un futuro cercano, cosa que no sucedió.La nueva situación no les dejó en posición de reclamar por medios agresivos el acta de incorporación que se le había negado en 1900 durante las discusiones para configurar la Ley Foraker, por lo que un “estadoismo gradualista” y “paciente” se impuso en figuras como Miguel A. García Méndez y Luis A. Ferré Aguayo. Un juicio análogo podría utilizarse para describir la actitud de los independentistas y nacionalistas moderados que, como José De Diego en el seno del Partido Unión, esperaban que el tutelaje colonial desembocara de manera “natural” en la independencia con protectorado y que la República de Puerto Rico se transformaría en una facsímil de la Cuba plattista. Unos y otros eran esclavos del mismo pecado moderno: la confianza acrítica en un determinismo progresista mal entendido, actitud que también había penetrado a las izquierdas, por cierto...
El asunto es más complejo porque incluso una parte importante de las izquierdas socialistas, anarquistas, sindicalistas e incluso comunistas de fines del siglo 19, en medio de la pugna entre socialismo y nacionalismo, favorecían la anexión de territorios como Cuba y Puerto Rico a Estados Unidos en lugar de su independencia. Ni siquiera la insistencia en la futura confederación antillana, un emblema de la solidaridad internacional les hizo cambiar de opinión. El tema ha sido ampliamente documentado en los estudios de Paul Estrade sobre la negociaciones diplomáticas de Ramón E. Betances Alacán con las izquierdas mientras fungió como representante de los intereses de Cuba en Armas en París entre 1898 y 1898...
Me parece sustancial tomar en cuenta los referidos antecedentes a la hora de evaluar la “estadidad radical” de los años 1990 en la medida en que esa reflexión rompió con un mito que se generalizó después de la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría: que la izquierda y el independentismo poseían una relación “natural”. Cualquier mirada que no tome en cuenta esa dialéctica será fragmentaria y parcial. Una discusión de ese tipo llamaría la atención en torno a la polisemia del anexionismo/estadoísmo y serviría para abrir un diálogo inter ideológico que involucrase de manera pensada a estadoístas, independentistas y soberanistas en busca de un lenguaje anticolonial común estable. En efecto, siempre deberá tomarse en cuenta la contingencia e historicidad del sentido de los conceptos ideológicos que han guiado esos intercambios. Como se sabe, a lo largo de todo el siglo 20 los intentos en aquella dirección que he identificado antes como unionistas o frentistas, siempre condujeron a un callejón sin salida en medio de intensas luchas caudillistas por el poder y nada sugiere que los esfuerzos del presente no desemboquen en lo mismo.
marzo 6, 2020Del anexionismo al estadoísmo: contextos e interseccionesPor: Mario R. Cancel SepúlvedaHistoriador
Algún día, les preguntarán a los puertorriqueños que, si son tan orgullosos de serlo... ¿Por qué no renuncian a su ciudadanía y al pasaporte? Porque no todo es, fondos federales y evitar el IRS, hay que sentir orgullo patrio por una nación que nos ayudó a educarnos y organizar un sistema republicano de gobierno, con tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, en democracia representativa y participativa, en igualdad de derechos llamado Commonwealth of Puerto Rico y que en 1952 lo llamaron los populares Estado Libre Asociado (ELA).
Barbosa estuvo siempre a favor de la independencia económica de los puertorriqueños.De manera que sirviera de base para la independencia política bajo la “unión federada”.
En 1894 organizó “El Ahorro Colectivo”, la primera sociedad cooperativa de servicios múltiples creada en Puerto Rico y el hemisferio occidental.José Celso Barbosa es considerado el padre de todo un movimiento ideológico republicano, que polémicamente perdura hasta nuestros días. Aunque algunas personas interesadamente le llaman el “padre de la estadidad”, su interesante visión política progresista e ilustrada fue también forjadora de nuestra identidad nacional puertorriqueña.
José Celso Barbosa: Cooperativista, Republicano, ¿Padre de la Estadidad?historia de puerto rico - Salón Boricua























