lunes, 16 de enero de 2012

Martin Luther King, Jr. y el discurso de la lucha de clases de los yanquifóbicos



“Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad”
Martin Luther King, Jr.
“Yo tengo un sueño” 28 de febrero de 1963

“Hay que afirmar la personalidad de King. Hay que afirmar el valor de la lucha de King, porque es la única manera de confrontar ese régimen”
Noel Colón Martínez
16 Enero 2012 El Nuevo Día
Marcharon con Luther King
Varios boricuas participaron en la histórica manifestación

Si la independencia es mala, la dependencia debía entonces ser buena. Cuando solté esa frase en una sobremesa, me miraron raro. ¿Sería porque lo dije en inglés?
Wilda Rodríguez, Periodista
16 Enero 2012 El Nuevo Día
“That's not true”


Robert Kennedy anunciando la muerte de King 
y pidiendo solidaridad al pueblo americano

Si le preguntas a un negro afroamericano ¿que representa la lucha de Martin Luther King, Jr.? te diría que los derechos que tienen ahora son gracias a él, pero si le preguntas a un negro puertorriqueño ¿que diría?

Según los independentistas, socialistas y neocomunistas Estados Unidos es el imperio yanqui y un régimen que es el culpable de todas nuestras desgracias. Estamos jodíos y la culpa es del americano... ¿Qué les parece?

La misma cantaleta latinoamericana, que somos el patio trasero, que recibimos migajas, que nos tienen con la mano extendida, que no tenemos derechos democráticos y después nos preguntamos por qué los puertorriqueños están deprimidos si estos mismos demagogos nos tienen bombardeados con la basofia nacionalista deprimente mientras ellos guisan con eso.

Wilda Rodríguez, Noel Colón Martínez y todos los demás puertorriqueños que fueron en 1963 a participar de la manifestación que convocó King, luego de más de 40 años, todavía no entienden de que se trata el sueño americano.

No escucharon ese discurso, se enfocaron en su verborrea yankifóbica y de como la van a utilizar a su favor y poco le importa la suerte de los puertorriqueños. Por eso nunca tendrán el favor del voto, porque están equivocados y fuera de la realidad, y por eso a Wilda Rodríguez en la mesa no le hicieron caso, porque no sabe de que habla y las estadisticas las interpreta como más le convenga, mejor que hable de cocina. Y lo del inglés no fue la excusa, señora, las estupideces son estupideces no importa en que idioma lo diga.

Ahora la culpa es la dependencia, las ayudas a los desempleados, a las madres, a los ancianos, a los discapacitados en un sistema capitalista es malo, ¿por qué? porque el puertorriqueño está agradecido de esas ayudas en momentos de desgracia, ¡carajo! ¿por qué no hablan de como serían las cosas si esto fuera una república socialista?

Esto no se trata de ayudas sociales, esto se trata de oportunidades, de buscar cómo puedes lograr el sueño americano, de como se respetan tus derechos civiles, de como vives en libertad, de como recibes del gobierno toda la ayuda para convertirte en un individuo productivo. No hablen más mierda y pónganse a hacer algo productivo con su existencia.

El discurso gastado de la lucha de clases, del discrimen del blanco contra el negro, del rico explotando al pobre, ha sido el cuento de nunca acabar. Ya esto se superó, hoy hay un presidente negro, pobre, pero con muchos millones para su campaña y con muy poco que decir sobre logros económicos alcanzados, y este comentario no es porque sea negro, es porque su ideología socialista no le permite ser efectivo para lograr sacar a los Estados Unidos de la crisis y hay quien dice que la culpa es de los “teteros”.

La verdad es que tienes que aportar con tu trabajo a la sociedad y a la nación. El respeto a tu persona como individuo y como trabajador te lo ganas con tus acciones y si tu empleador no te respeta denúncialo y busca otra oportunidad de trabajo. Además tienes una infinidad de oportunidades para cambiar tu destino si te lo propones con estudios, ideas, inventos y hasta con la loto. Así es que no hablen más de la que pica el pollo y dejen de hacer el ridículo públicamente frente al americano que por eso es que no les hacen caso ya, y ¿por qué no? tengo que decirlo, no sean motivo de risa y de burla porque nos avergüenzan.

Aquí está el discurso de este gran hombre que ha sido para los yanquifóbicos "el caballito de batalla", simplemente porque desafió al “imperio yanqui” desde adentro exigiendo los mismos derechos para todos por igual, en una época difícil, de transición, luego de 100 años de haber abolido la esclavitud. Luego de haber alcanzado esos derechos se ha demostrado que ha sido el éxito de los Estados Unidos, la lucha por lograr el sueño americano en igualdad de oportunidades para todos. Esta parte será la que no entienden o no les conviene entender.

"Yo tengo un sueño"
El 28 de agosto de 1963 Martin Luther King brindó su discurso "Yo tengo un sueño" en los escalones del monumento a Lincoln en Washington D.C. Lea el texto completo de una oratoria histórica.

Estoy feliz de unirme a ustedes hoy en lo que quedará en la historia como la mayor demostración por la libertad en la historia de nuestra nación.

Hace años, un gran americano, bajo cuya sombra simbólica nos paramos, firmó la Proclama de Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros que fueron cocinados en las llamas de la injusticia. Llegó como un amanecer de alegría para terminar la larga noche del cautiverio.

Pero 100 años después, debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro todavía no es libre. Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra.

Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En un sentido llegamos a la capital de nuestra nación para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaratoria de la Independencia, firmaban una promisoria nota de la que todo estadounidense sería el heredero. Esta nota era una promesa de que todos los hombres tendrían garantizados los derechos inalienables de "Vida, Libertad y la búsqueda de la Felicidad".

Es obvio hoy que Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos de color. En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto marcado "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Entonces hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia.

Sofocante verano del descontento
También vinimos a este punto para recordarle de Estados Unidos de la feroz urgencia del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial. Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida roca de la hermandad. Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios.

Sería fatal para la nación el no percatar la urgencia del momento. Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad. 1963 no es un fin, sino un principio. Aquellos que piensan que el negro sólo necesita evacuar frustración y que ahora permanecerá contento, tendrán un rudo despertar si la nación regresa a su rutina habitual.

No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente, que aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos. No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma.

Esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad negra no debe conducir a la desconfianza de los blancos, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como lo demuestra su presencia aquí hoy, se han dado cuenta de que su destino está atado a nuestro destino. Se han dado cuenta de que su libertad está ligada inextricablemente a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de que marcharemos hacia el frente. No podemos volver atrás.

Pruebas y tribulaciones
Existen aquellos que preguntan a quienes apoyan la lucha por derechos civiles: "¿Cuándo quedarán satisfechos?" Nunca estaremos satisfechos en tanto el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial. Nunca estaremos satisfechos en tanto nuestros cuerpos, pesados con la fatiga del viaje, no puedan acceder a alojamiento en los moteles de las carreteras y los hoteles de las ciudades. No estaremos satisfechos en tanto la movilidad básica del negro sea de un gueto pequeño a uno más grande. Nunca estaremos satisfechos en tanto a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad por carteles que rezan: "Solamente para blancos". No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Mississippi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente.

No olvido que muchos de ustedes están aquí tras pasar por grandes pruebas y tribulaciones. Algunos de ustedes apenas salieron de celdas angostas. Algunos de ustedes llegaron desde zonas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por las tormentas de la persecución y sacudidos por los vientos de la brutalidad policial. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen su trabajo con la fe de que el sufrimiento sin recompensa asegura la redención.

Vuelvan a Mississippi, vuelvan a Alabama, regresen a Georgia, a Louisiana, a las zonas pobres y guetos de las ciudades norteñas, con la sabiduría de que de alguna forma esta situación puede ser y será cambiada.

No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano.

El sueño
Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.

Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.

Yo tengo un sueño que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.

¡Yo tengo un sueño hoy! Yo tengo un sueño que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas.

¡Yo tengo un sueño hoy! Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.

Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres.

Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: "Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad". Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad.

Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania! Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad!

Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo spiritual negro: "¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!"

2011

Martin Luther King, Jr. promovió la paz, la no violencia, el respeto a los derechos humanos y civiles, el respeto a la nación, las creencias religiosas, los mismos que los socialistas-comunistas no han respetado cuando no entienden el mensaje, cuando tirotearon el Congreso y la Casa Blair, cuando tirotearon la Fortaleza, cuando masacraron a los Marines en Sabana Seca, cuando fomentan el ateísmo y que los “intelectuales” liberales se mofan de los que profesamos nuestra fe y por eso nunca podrán tener la confianza del poder a través del voto.

Mientras crean en una independencia hacia un Socialismo del Siglo XXI Bolivariano, en la CELAC, en una América Latina con dictaduras, pobreza, países que hacen alianzas con terroristas, donde abunda la delincuencia, los asesinatos, el narcotráfico, la persecución cristiana, mientras no pidan perdón por haber defendido a los delincuentes Fidel Castro y el Che Guevara, mientras traten de ocultar la verdad mintiendo de que América Latina supera a los Estados Unidos seguirán siendo el hazmereir de los que vivimos en Puerto Rico y que tenemos que soportar su derecho a la libre expresión que tanto defienden y pretenden negársela a los estadistas.

Mientras sigan ensalsando la violencia política, a los terroristas del Ejército Popular Boricua, los macheteros, que nunca le han dado nada a los puertorriqueños, sólo vergüenza, vivir con el estigma de tener un grupo terrorista que sólo ha hecho daño.

Esta gran nación es la más poderosa gracias a su gente, gracias a la libertad, a la defensa de la democracia, a la unión patriótica, al capitalismo que permite el sueño americano que tantos inmigrantes han logrado y que los yanquifóbicos no quieren reconocer porque se les desborona el discursito.

Mientras Lolita Lebrón y Albizu Campos 
sean sus héroes patrióticos, nunca podrán entender a 
Martin Luther King, Jr. y su mensaje.
Such is Life!