miércoles, 5 de septiembre de 2012

El Pollito en la clase de Estadidad 101


“Iguales en tiempos de guerra, 
iguales en tiempos de paz”
Luis Fortuño

“Si el voto sale a favor de convertirse en un estado, les aseguro que trabajaré durante todo el proceso en Washington para alcanzar ese objetivo, y convertir a Puerto Rico en un modelo en el Caribe, un nuevo modelo en Latinoamérica de los beneficios de tener la libertad”
Mitt Romney
en la conferencia de la Red de Liderazgo Hispano en Miami
28 de enero de 2012

Constitución de los Estados Unidos de América
Artículo Cuatro - Tercera Sección
El Congreso podrá admitir nuevos Estados a la Unión, pero ningún nuevo Estado podrá formarse o erigirse dentro de los limites de otro Estado, ni un Estado constituirse mediante la reunión de dos o más Estados o partes de Estados, sin el consentimiento de las legislaturas de los Estados en cuestión, así como del Congreso.
El Congreso tendrá facultad para ejecutar actos de disposición y para formular todos los reglamentos y reglas que sean precisos con respecto a las tierras y otros bienes que pertenezcan a los Estados Unidos, y nada de lo que esta Constitución contiene se interpretará en un sentido que cause perjuicio a los derechos aducidos por los Estados Unidos o por cualquier Estado individual. 

 Me parece increíble que José Alfredo Hernández Mayoral pretenda darnos a los estadistas una clase de como los Estados Unidos se ha formado a través de la historia incorporando los estados que hoy son cincuenta. ¿Por qué le preocupa tanto?
¿Será porque realmente sabe que los días del ELA están contados? ¿O será que está tratando de convencer 
a los indecisos que sigamos en la retranca?

Los Hernández... Padre, hijos y ahora el nieto, pretenden darnos una escuelita de lo que ha sido la retranca colonial donde llevamos 114 años siendo un territorio de los Estados Unidos o sea somos una posesión, pertenecemos a USA, somos ciudadanos americanos, tenemos un gobierno comformado igual que los demás estados que en Washington le pusieron el nombre de Commonwealth of Puerto Rico y el Partido Popular Demócratico lidereado por Luis Muñoz Marín creó el embeleco de Estado Libre Asociado aquí para que nos creyéramos lo que no es.

Y ahora pretenden hacernos creer que hay que tener una fórmula secreta para poder  convertirnos en estados y que en el 2012 no cumplimos con los requisitos. La mezquindad no puede ser peor...

5 de septiembre de 2012
Puerto Rico y los estados
JOSÉ ALFREDO HERNÁNDEZ MAYORAL
Hay dos diferencias básicas entre los procesos que siguieron los treinta y siete estados que se añadieron a los primeros trece entre el 1791 y el 1959 y el caso de Puerto Rico. Sobre esos treinta y siete, Estados Unidos siempre tuvo la intención de convertirlos en estado, pues era parte de su deseo de ocupar el continente de costa a costa, y lo hacía una vez los poblaba con su propia gente que, para entonces, quería decir blancos que hablaran inglés.
Puerto Rico, por el contrario, no fue adquirido con la intención de hacerlo estado, ni han intentado poblarlo, pues ya estábamos aquí constituidos y organizados como pueblo.
Por eso cada vez que surge el tema de la estadidad para Puerto Rico se levanta una oposición feroz por ciertos sectores en Estados Unidos que ven en la admisión de un estado latinoamericano el principio del fin de la América anglosajona.
Para ellos una cosa es manejar una población hispana que ronda el 16% –a ésa la someten a sus reglas, la presionan para que hable inglés y para que se asimilen–; otra cosa es incorporar un estado completamente hispano.
La historia de la formación de esos estados no puede ser más diferente a nuestra historia. Algunos se crearon por separación con estados existentes. Ese fue el caso de Kentucky y de West Virginia ambos originalmente parte de Virginia, y el de Maine que se separó de Massachusetts. Otros provenían de terrenos que pertenecían a otros estados. Vermont era un terreno que se disputaban Nueva York y New Hampshire. Mississippi y Alabama salieron de terrenos que le pertenecían al estado de Georgia.
La mayoría de los restantes provienen del “Territorio del Noroeste” que era federal desde el inicio o territorios mayormente despoblados que se adquirieron de Francia en el Louisiana Purchase de 1803 y de México por medio del Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848.
El primer paso fue poblarlos. En Oregon llegaron incluso a regalar 2.6 kilómetros cuadrados a todo matrimonio dispuesto a mudarse allí.
El proceso de expansión de Estados Unidos fue ocupar y poblar, siempre protegiendo la unidad lingüística y cultural. No así Puerto Rico.
Aquí empiezan las puñaladas...
El movimiento estadista pretende obtener la estadidad bajo condiciones contrarias a toda esa historia. Plantear que Puerto Rico tiene que ser admitido como estado hispano y que el idioma no es negociable va en contra de todo el diseño americano. Por eso ese camino es difícil y peligroso.
Un buen ejemplo de cómo operan los grupos que salen en oposición a la estadidad es el caso del 1998, cuando se aprobó en la Cámara de Representantes federal la legislación de status conocida como Proyecto Young y se movió al Senado.
El 6 de marzo de ese año Linda Chávez, autora y comentarista republicana, y para colmo latina, alertó que hacer a Puerto Rico estado “alteraría permanentemente la cultura de Estados Unidos”. El 5 de abril de ese año, el periodista Don Feder del Boston Herald publicó algo similar: “Concederle la estadidad a una tierra que es extraña a nosotros de muchas maneras, será un hito en el camino de disolución nacional”.
El problema no es que simplemente se opongan a la estadidad. Lo grave es que comienzan a hacer sugerencias peligrosas. El 25 de septiembre de 1998, una voz influyente en ese mundo republicano, Patrick Buchanan llegó a plantear que lo que debía hacer Estados Unidos ante la posible petición de estadidad era “la separación permanente de las dos naciones y los dos pueblos, no un matrimonio forzado”.
Despachar esas reacciones como racistas no las hace desaparecer. Siempre van a estar ahí y es a gente como Chávez, Feder y Buchanan a la que apuesta Rubén Berríos con su teoría de que el triunfo del “no” en el plebiscito de noviembre traería la independencia, aun si la estadidad gana la segunda pregunta.
José Alfredo apuesta a que no seremos estados porque allá dos o tres personas protestan, con mucha razón en mi opinión, o porque no poseemos los requisitos para entrar a la unión, si esas son sus razones... pobrecito.

Lo primero que le tengo que decir a José Alfredo Hernández Mayoral es que la preocupación de los republicanos allá es legítima porque los socialistas como Lolita Lebrón, Pedro Albizu Campos y la mala imágen que tenemos los puertorriqueños de ser mantenidos, alta criminalidad y la resistencia a hablar un segundo idioma como el inglés que es tan importante para la integración nos ha puesto en una posición de desventaja ante los conservadores republicanos para la posibilidad de ser estado. Esta actitud antiestadista ha servido para dañar nuestra imagen y entorpecer el proceso de la anexión donde los soberanistas se han beneficiado adjudicando que los puertorriqueños no quieren la estadidad.

¿Quién fomenta esto?

El PPD con su campaña haciendo “lobby” en los pasillos de Washington hablando mal de nosostros y los independentistas con su Paz para Vieques y sus atentados terroristas. Alianzas con los republicanos racistas como Virginia Foxx y oportunistas como Robert de Posada. El issue del idioma y la cultura ha sido el portaestandarte de los antiestadistas fomentando el insularismo retrógrado de la “cultuneta” (cultura de la cuneta).

Imagen que Luis Fortuño ha tratado de cambiar gracias a su participación en la política del mainland, esto ha sido suficiente para hacernos pensar que sí somos parte, que sí nos quieren y que no nos van a dar la independencia porque la mayoría de los puertorriqueños no la quiere.

Presidir la Asociación de Gobernadores del Sur, y la de los Gobernadores Republicanos, su participación en la Convención Republicana junto a la delegación boricua dónde TODOS  son estadistas, el endoso mayoritario en las primarias presidenciales a Mitt Romney son razones suficientes para que, si ganan los republicanos se comience un proceso de incorporación en los próximos cuatro años. Una promesa real que los demócratas no han hecho, no harán y pretenden entretenernos con otra consulta o una Asamblea Constituyente para el 2014... Unjú.

Si pasados presidentes republicanos se han manifestado  a favor de la estadidad es porque ese es nuestro destino, lo contrario es mentir. El momento histórico nos obliga a ir a votar el próximo 6 de noviembre. Esa participación ciudadana a favor de la estadidad es vital para encender la chispa en ese cambio que Puerto Rico necesita para poder progresar y salir del coloniaje que nos hunde cada día más.

Los buenos puertorriqueños que todavía quedamos aquí no queremos que Puerto Rico se convierta en un narco-país como vemos peligrosamente en las noticias todos los días, a eso es lo que nos ha llevado la colonia indigna, a mantenernos en un ambiente tercermundista donde los jóvenes se echan a perder y no terminan la escuela, buscando una vida fácil lejos del sacrificio y la cultura de trabajo, eso sí es denigrante y lo fomenta el PPD con “lo mejor de dos mundos”.

Los mitos y mentiras de los cabilderos de la retranca ha hecho demasiado daño aquí y allá, no pueden criticar a Chávez, Feder o a Buchanan porque si piensan así de nosotros es porque el PPD y Rubén Berríos así lo han querido en detrimento de una isla que lucha por superarse y los enemigos y traidores se lo impiden bochornosamente con el “yanqui go home” y el complejo de inferioridad a lo “pitiyanquismo” para luego usar esos mismos argumentos para decir que “los amerianos no nos quieren”. 

Vamos a ser honestos que en esto ustedes cargan con la responsabilidad, en nada el Partido Nuevo Progresista tiene ver. Siempre se ha tratado de resaltar lo bueno, que hay líderes que han fallado y han sido convictos por corrupción, sí, es una realidad dolorosa pero en el PPD no están excentos de lo mismo, hoy tienen un narco-alcalde en Guánica y AGP le tira el toallazo.

Decir que si gana el “No” en el plebiscito, nos darán la independencia aunque gane la estadidad es la incongruencia más grande que visto hasta ahora. La clásica campaña de miedo para que los votos sean para el Sí y seguir retrazando un cambio de estatus. 

Si tanto conoce la historia de los estados deberá saber que ninguna petición de estadidad ha sido rechazada. Tambien debe saber claramente, que Puerto Rico no ha sido admitido como estado porque no ha habido una petición formal de Estadidad con mayoría de votos en un plebiscito. Eso es lo que se busca este próximo 6 de noviembre.

¿Quién tiene más peso 
en Estados Unidos? 
¿El voto pro-estadidad o la minoría soberanista 
e independentista melona refugiada en el PPD 
con sus mitos y mentiras? 
En las democracias el voto 
de la mayoría prevalece... siempre.
Such is Life!