martes, 22 de febrero de 2011

La Invasión Americana en Puerto Rico

... y la verdad os hará libres
                                                                Juan 8.32
Quiero empezar mencionando un dicho que dice — di una mentira muchas veces y se convertirá en verdad — y a eso yo le contesto — Las cosas como son y no como quisiéramos que sean.


Es importante conocer la historia, vuelvo a traer este escrito al día de hoy porque me parece importante que los puertorriqueños estén concientes que hemos sido víctimas de mentiras y engaños de parte de políticos inescrupulosos que no han sentido la más mínima vergüenza de tergiversar la historia para su propio beneficio. Le he añadido una noticia publicada por El Vocero el 25 de julio de 2011 y que confirma lo que yo escribí, siempre me gusta contar con las opiniones de gente más instruída que yo porque estoy consciente que no me lo sé todo, no quiero caer en la arrogancia de los que critico.



Cayetano Coll y Toste, el primer historiador de Puerto Rico, escribió un pequeño libro llamado La Invasión Americana en Puerto Rico e invito a cada puertorriqueño que se preocupe por conocer la verdad de lo que realmente pasó en 1898 desde la perspectiva de una persona que contó las cosas como son y no como su ideología política le conviene que se cuente y les voy a explicar por qué. puedes ir a este link y leerlo: http://libros1898.tripod.com/CollyToste/PORTADA.PDF



Hay muchos puertorriqueños de varias generaciones que han crecido oyendo que Puerto Rico fue invadido por los americanos. Que estábamos muy bien con los españoles y vinieron los yankees a esclavizarnos, que los americanos nos quisieron meter el inglés por ojo, boca y nariz y que nosotros nos resistimos porque teníamos que defender la cultura puertorriqueña. ¿Se recuerdan del cuentos de Abelardo Díaz Alfaro “Santa Clo va a la Cuchilla”?

Hace un tiempo a Norma Burgos le dijeron hasta bruta por haber dicho todo lo contrario, mencionó que habían ido un grupo de puertorriqueños a pedirle ayuda a los Estados Unidos y que los americanos habían venido a Puerto Rico por invitación. ¡Blasfemia! ¿Cómo es posible que a esta señora se le hubiera ocurrido semejante atrocidad? Pues bien, al leer este interesante libro que no es muy extenso pero muy claro de entender, le da credibilidad a lo que dijo nuestra Senadora Burgos Andújar.

Me pregunto por qué los de izquierda le dan tanta gloria a Betances, Hostos y Albizu Campos y no le dan importancia a Cayetano Coll y Toste quien fue historiador y vivió en carne propia ese momento histórico porque trabajó para la Corona Española y cuando ocurrió el cambio de soberanía también trabajó para el Gobierno Militar Estadounidense.
Me tomaré la molestia de explicar brevemente quien fue cada uno de estos señores de la historia puertorriqueña y se darán cuenta quién tiene la razón.

Cayetano Coll y Toste
Doctor en Medicina y Cirugía. Fundador y primer Director del Hospital de la Monserrate en Arecibo. Ex-Médico Forense de la Real Audiencia de Puerto Rico. Historiador de Puerto Rico. Presidente de la Sociedad de la Historia. Correspondiente de la Real Academia Española de la Historia. Correspondiente de la Academia Nacional de la Historia de Cuba y la de Venezuela. Vicedirector de la Academia Antillana de la Lengua. Ex-Gobernador Regional de Puerto Rico. Ex-Subsecretario de Agricultura, Industria y Comercio. Ex-Delegado a la Cámara Autonomista. Ex-Secretario de Hacienda. Ex-Secretario Civil del Gobierno Militar Americano. Ex-Comisionado del Interior. Ex-Delegado de la Cámara de Representantes. Ex-Superintendente de Boys Charity School. Ex-Presidente del Ateneo Puertorriqueño. Ex-Presidente de la Sociedad de Escritores y Artistas. Comendador de la Real Orden Americana de Isabel La Católica. Caballero de la Orden Venezolana de Bolívar. Autor de las Obras Laureadas, Colón en Puerto Rico, Prehistoria de Puerto Rico. La Instrucción Pública en Puerto Rico hasta 1898 y el Tratamiento de la Fiebre Amarilla, Repertorio Histórico de Puerto Rico. Reseña del Estado Social, Económico y Político de la Isla de Puerto Rico al tomar posesión de ella los Estados Unidos. Es autor de catorce tomos del “Boletín Histórico de Puerto Rico y otras obras más. Y como si fuera poco muere el 19 de noviembre de 1930 en Madrid, donde realizaba investigaciones históricas.
Su vida estuvo al servicio de los puertorriqueños y le debemos nuestro aagradecimiento y exaltación por una vida dedicada a la verdad, el servicio y la justicia

Ramón Emeterio Betances
Hijo de una familia acomodada se trasladó a Francia a la edad de 11 años, desde 1837 hasta 1855, 18 años fuera de su patria. Si bien es cierto que combatió la enfermedad del cólera atendiendo a la gente pobre de Puerto Rico y llevándose el reconocimiento entre la población, también se manifestó en contra de la esclavitud pero lo hizo en la clandestinidad y fue desterrado de la isla en 1858 regresando a Francia. En 1868 tomó parte activa del movimiento independentista del Grito de Lares y al este fracasar se fue a luchar por la independencia de Cuba y luego se trasladó a Nueva York a escribir artículos bajo el pseudónimo de “El Antillano”. Siguió su vida entre República Dominicana, Cuba y Francia donde murió. Estos son los diez mandamientos de los hombres libres. Escrito por Ramón Emeterio Betances
• Abolición de la esclavitud
• Derecho a votar todas las imposiciones
• Libertad de culto
• Libertad de la palabra
• Libertad de imprenta
• Libertad de comercio
• Derecho de reunión
• Derecho de poseer armas
• Inviolabilidad del ciudadano
• Derecho de elegir nuestras autoridades
A excepción de algunos detalles como votar por el Presidente, participación en el Congreso de los Estados Unidos y la soberanía de los Estados Federados, pero básicamente ¿No es esto lo que tenemos y gozamos los puertorriqueños hoy en día bajo la bandera americana?

Eugenio María de Hostos
A los 18 años se fue a estudiar a España donde permanece por 17 años, luego de que en 1869 España se niega a darle a Puerto Rico los derechos ciudadanos propios de una república federada, viaja a Nueva York a integrrarse a la lucha armada que se organiza para la independencia de Cuba y Puerto Rico, se percata que era para la anexión a los Estados Unidos y abandona esa lucha para buscar apoyo en América Latina, nunca consiguió ese apoyo y por el contrario logró otras cosas que nada tuvieron que ver con Puerto Rico. Volvió a la isla en 1898 para participar en el cambio de soberanía.

Pedro Albizu Campos
Luego de estudiar en los Estados Unidos y servir al ejército de Estados Unidos regresó a Puerto Rico a trabajar como abogado. Al no contar con el apoyo en las elecciones legislativas de 1932 decide pasar a la lucha revolucionaria y fue condenado en 1936 por conspirar para derrocar el gobierno de los Estados Unidos en la isla. En 1950 fue encarcelado nuevamente por El Grito de Jayuya, en 1953 Luis Muñoz Marín lo indulta y en 1954 le revocan el indulto por el atentado a la Cámara de Representantes de Estados Unidos, encarcelado sufrió un derrame cerebral, intensa radiación y dicen que hasta locura, lo indultó nuevamente en 1964 Muñoz Marín y murió en 1965.

Dice Coll y Toste en su escrito lo siguiente “El patriotismo que reconoce la Justicia es una virtud; pero el patriotismo que se inspira en sembrar odios contra el adversario y en buscar personas extrañas al cuerpo social o político en que milita para hacerles responsables de las desgracias de la nación, ya ese no es un sentimiento noble; ya ese patriotismo es bastardo y constituye un defecto moral detestable; un vicio repugnante. Para defender y glorificar la patria no debe nunca el escritor descender al pantano y arrojar puñadas de fango sobre un pueblo inocente. Estas se vuelven siempre contra quien las arroja. Es ley providencial de la historia.”, me parece que explica muy bien la comparación entre las vidas de esto hombres que fueron parte de la historia, uno como historiador y otros con la ideología política en sus mentes y diabolizando al adversario y que los políticos de hoy en día imitan.

“La verdad en la historia es como el grano de oro que el torrente arranca a las entrañas de la tierra, el agua lo sumerge y la corriente lo lleva al remanzo, donde se forma el yacimiento aurífero y donde lo recoge el buscador para que después el artista lo lleve a brillar sobre la tiara de los papas y la corona de los reyes.” Otro pensamiento de Coll y Toste que me hace pensar en que la verdad siempre brillará por más que se esconda y se tergiverse con la mentira.

“Sobre muchas cosas de este mundo pesa una enorme injusticia, y hombres que han obrado con heroismo y abnegación son olvidados injustamente por la historia.” Estas son palabras providenciales de Coll y Toste, las escribió refiriéndose a un soldado español que fue un héroe combatiendo a las tropas americanas pero nunca se supo su nombre, para mi fueron por él mismo ya que su vida quedó en el olvido de los puertorriqueños que saben de este nombre como el de una calle en algún pueblo de la isla.

“Ningún pueblo del mundo, por culto y progresista que sea puede dejarse, Ni veinticuatro horas siquiera sin policía y guardia rural. El desorden social se engendra inmediatamente.” Sabio pensar de un hombre que cree en la democracia que es un sistema de ley y orden no por el contrario de otros que creen en la lucha armada que trae la anarquía y la tiranía.

Cuenta Cayetano Coll y Toste esta experiencia personal y que muy bien describe la situación de Puerto Rico en 1898, dice así:
A los dos soldados que tuvimos alojados en nuestra casa de Río Piedras les preguntamos un día que pensaban de los yankees y si les tenían odio; y nos contestaron “Nosotros somos de un mismo pueblo, este y yo, nuestra familia no sabe de nosotros, ni nosostros de ella, nos echaron el gancho y nos embarcaron para acá; cuando nos diga el oficial ¡fuego! Dispararemos nuestros fusiles, y cuando haya que morir, moriremos de frente al enemigo; que será lo más probable”



“La paz será pronto y regresarán en seguida a sus hogares” les replicamos. “Dios lo quiera” dijo uno de ellos “sólo deseo ver a mi viejo” “Yo a mi novia” dijo el otro. Estos hombres, pues eran indiferentes a la causa que defendían y estaban al igual que el País. Terrible responsabilidad la de los gobiernos que conducen con sus torpezas a los hombres y a los pueblos a semejante desdén.


Cuando el cambio de soberanía, observó los eventos desde el balcón de su casa en el Viejo San Juan y esto fue lo que escribió: “Era el postrer adiós a la querida bandera de nuestros padres y de nuestros abuelos. Fue cruel con nosotros; inconscientemente nos flagelaron el rostro con ella muchas veces injustamente, y a pesar de todo, la amábamos. El hombre en sus desgracias llega a querer lo amargo a fuerza de estarlo tomando día tras día. Hoy que podemos escribir sin traba alguna, lo decimos con ingenuidad; nunca hemos odiado a España, pero sí y a muerte, a sus gobiernos coloniales y metropolíticos, por despóticos, crueles e injustos, con el derecho colonial de los hijos de las Antillas."
Finalmente este historiador escribió: ¡Quiera Dios que las amarguras del pasado se recuerden tan sólo para rectificar errores del presente y bendecir la Nación que a pesar de las torpezas de sus gobiernos, dio siempre cuanto tenía, cuanto imperaba en ella... (documento inconcluso) para el bienestar de su población! le añado yo y pienso en los Estados Unidos de América.


Es cierto que vinieron a ayudarnos a lograr la libertad, la justicia y la democracia, a pesar de que los enemigos de la Estadidad han obstaculizado ese momento tengo la convicción de que es cuestión de tiempo.

13 de agosto de 2011

Felicito a El Vocero de Puerto Rico por esta noticia, que lamentablemente no fue muy comentada porque a muchos no le conviene que se sepa la verdad histórica de la invasión americana en 1898. La historia no se puede cambiar y estos académicos la cuentan como es y me dan la razón de lo que digo anteriormente. 




1898 desde otra perspectiva

Por Yennifer Álvarez Jaimes, EL VOCERO el 25 de julio de 2011 en Puerto Rico


Los académicos Luis González Vale, Carlos Chardón, Mario Ramos y Gonzalo Córdova compartieron su análisis de la entrada de las tropas estadounidenses a Puerto Rico un día como hoy hace 113 años.

El cambio de la soberanía española a la estadounidense no significó “una ruptura o un trauma”, sino un “acomodo inmediato” para los residentes de Puerto Rico. Así coincidieron los historiadores Gonzalo Córdova, Mario Ramos, Luis González Vale y el antropólogo Carlos Chardón, en una discusión sobre los acontecimientos del 25 de julio de 1898 en la Isla.

Aunque reconocieron que la llegada de las tropas estadounidenses representó una invasión militar, los estudiosos del tema negaron que se produjera “una guerra después de la guerra” hispanoamericana en la Isla.

Según Córdova, profesor retirado de la Universidad de Puerto Rico (UPR), “el resentimiento por el maltrato de los españoles era tan grande que el pueblo no respaldó al ejército español y la gente continuó con su vida”.

Chardón por su parte, destacó una cita de la historiadora María de los Ángeles Castro para ejemplificar las palabras de Córdova.
“A fin de cuentas, los puertorriqueños cumplieron con el papel de espectadores subordinados que España les requirió siempre. Las arbitrariedades e imposiciones durante el proceso mismo de la guerra, contrastadas con lo que observaban del ejército invasor, le hicieron soñar con un mundo mejor del que vivían bajo España”.
Mientras, González Vale recordó el papel geopolítico de la Isla y aseguró que desde 1896, Puerto Rico figuraba en los planes de guerra de Estados Unidos.

“Lo que dice Roberto H. Todd de que el gobierno americano estaba ajeno a lo que ocurría en Puerto Rico y que fueron ellos los que alertaron sobre la importancia de que los americanos vinieran a Puerto Rico es absolutamente falso”, sentenció el historiador oficial de Puerto Rico.

Los historiadores de ideología estadista reconocieron que hubo levantamientos en contra de las tropas estadounidenses que trataron de conseguir la independencia para Puerto Rico. Sin embargo, señalaron que fueron eventos que no tuvieron éxito debido a diferentes aspectos como la topografía accidentada de la Isla y a que todas las autoridades municipales siguieron ocupadas por los puertorriqueños.

“La historia tiene muchos usos. Parte del problema que nosotros hemos tenido es que hemos tratado de justificar nuestras posiciones políticas con la historia. No nos inventamos necesariamente las cosas, pero las seleccionamos. Este pueblo necesita que se traigan todas las visiones. Los independentistas tienen una visión, los populares y los estadistas otra y hay que evaluarlas todas”, sentenció Chardón, también ex secretario del Departamento de Educación.

A preguntas de EL VOCERO, Chardón aseguró que Puerto Rico se mantuvo al margen de los movimientos de independencia que impulsaron los demás países de América porque los esfuerzos venían del exterior. Recordó el intento del general Antonio Valero, quien según el antropólogo, “al final de cuentas no recibió el apoyo de la Gran Colombia” para liberar a Puerto Rico.

Avances bajo la bandera estadounidense
Además, destacó que una de las principales aportaciones que provocó el cambio de soberanía en la Isla fue la inserción de la mujer a la clase profesional. Chardón relató que con la expansión de las escuelas, las mujeres tuvieron la oportunidad de tener un salario seguro como maestras.

Rechazó que existiera represión por parte del Gobierno estadounidense para que en las escuelas sólo se enseñara en inglés. A juicio del antropólogo, con la fundación de la Asociación de Maestros, en 1912, se creó una lucha porque los maestros que enseñaban en inglés ganaban $25 más y “ahí entraron los políticos a crear un ‘issue’ sobre la asimilación”.

El historiador Ramos destacó por su parte “la admiración que tenían las naciones hacia los Estados Unidos por los derechos que garantizaba su democracia y su Constitución”.

“Además, el pertenecer al ejército de Estados Unidos se convirtió en oportunidades de desarrollo y mejoría socioeconómica. Muchos consiguieron la oportunidad de estudiar bajo el ejército americano”, concluyó.

Me llena de satisfacción desenmascarar a los mentirosos de la política puertorriqueña que han pretendido engañar a los incautos. Atraer adeptos a una ideología mintiendo es de cobardes y traidores a la patria. De ellos es la culpa de que todavía hoy no hemos podido resolver el antiguo problema del estatus, a ellos todo mi repudio.

Tengan la valentía de aceptar que engañaron a muchos puertorriqueños y no sean obstáculos para la descolonización de Puerto Rico hacia la Estadidad.

Los americanos sí nos quieren y los puertorriqueños se sienten orgullosos de ser ciudadanos americanos... 
Such is Life!